DESDE CURAHUASI:  UNA MISIÓN A FAVOR DE LA MUJER 

    Hace varios años que tratamos de dar respuesta a una permanente necesidad de esta zona del Perú, situada en plena cordillera de los Andes: La promoción de la mujer campesina que vive en una situación de marginación y atraso.

    Nos ocupamos de la mujer en dos etapas diferentes: las  adolescentes y las madres de familia, ambas procedentes de zonas rurales.

 Las niñas, una vez acabada su instrucción primaria, desean  seguir estudios de Secundaria, pero en sus lejanas comunidades no tienen esa posibilidad. Por eso se responde a esta necesidad mediante el  Hogar que acoge a las jovencitas que proceden de esas zonas.   

   Cada año, desde los lugares mas apartados de la parroquia, vienen las mamás  con esta petición u otras parecidas:

    -“Reciban a mi hijita aquí, en el Hogar, quiero que estudie  para que no  tenga que sufrir como yo… todo el día trabajando en el campo, con los animales, con los hijos pequeños, la cocina, … Y con un esposo borracho que me golpea, me maltrata y me grita  cada  noche…”

     Mas tarde llega  otra mujer:

   -“Traigo a Julita… quiero que la tengan en el Hogar… el año pasado la dejé aquí en el pueblo para que estudiara en el colegio  y alquilé un cuarto… Yo trabajando duro para poder pagarle la habitación y alimentos…  y a fin de año me entero que  había desaprobado todos los cursos, y era porque no iba a las clases, andaba con los muchachos, no estudiaba…”

           Nuevamente llaman a la puerta:

   -“Una súplica hermanita… denle un lugar a mi menor hija. Va a comenzar  la secundaria y no quiero que se quede  en el caserío. Ya tuve otra hija que estudiaba allá, y al año ya estaba embarazada con sus 13 años… No quiero que le pase igual a esta niña…”

    Podríamos seguir la lista con otros  o parecidos casos porque  son muchas las situaciones de peligro de estas jovencitas de 12  a 16 años que salen de sus casas con el deseo de estudiar  y llegar a tener una profesión,  pero muchas fracasan por falta de acompañamiento y no tener un lugar seguro donde permanecer.

   Por eso se inició hace  35 años el “Hogar María Reina” en la parroquia de Curahuasi a iniciativa de las FMM y apoyadas por el Obispo de la Diócesis que nos lo encargó. Desde entonces se da acogida a unas 30 adolescentes que estudiando en un colegio nacional, viven en este centro.

 

 Aquí se les enseña desde el aseo personal, limpiezas, aprender a cocinar, a lavar.. hasta  otros aspectos como formación en la autoestima, aprender a hablar correctamente (su idioma nativo es el quechua), etc. Se les refuerza en sus estudios ya que su nivel educativo es muy bajo. Una  parte principal es su formación moral y religiosa a fin de que sean  jóvenes  conscientes de su compromiso cristiano.

    Cuando después de cinco años se retiran del Hogar, están preparadas para afrontar otra situación. La mayoría desean seguir estudios superiores para tener una profesión,  y lo logran en las escuelas técnicas, o se van a otras ciudades donde pueden trabajar y estudiar en universidades.

    La formación de estas jóvenes y el tipo de disciplina en el Hogar,  va teniendo que variar año tras año conforme se van dado cambios en nuestra  sociedad. También en el colegio donde  estudian, hay nuevas exigencias y  necesidades. Esto es un permanente reto para nosotras, que debemos  responder a  ellas. El Señor nos ayuda a discernir, y a pesar de nuestras limitaciones, queremos seguir brindando este servicio a las adolescentes campesinas que realmente se sienten contentas en su  NUEVO HOGAR que las educa y ayuda para ir  hacia adelante en la vida .


   Otro problema de este pueblo es la gran cantidad de familias que emigran de sus comunidades  aisladas, a 3,000 o 4,000 metros de altura para vivir en este pueblo esperando encontrar un nivel de vida mejor, cosa que no consiguen fácilmente. 

 Las madres de familia,  sin instrucción y  de habla quechua, se sienten marginadas.  Por eso una hermana está empeñada en mejorar las condiciones y calidad de vida de estas mujeres campesinas brindándoles la oportunidad de adquirir  nuevos conocimientos y desarrollar sus propios proyectos. Para ello les  enseña el tejido a mano, lo que les permite desarrollar su capacidad productiva y así mejorar los ingresos familiares. Ya tienen una pequeña cooperativa donde se vende sus productos y pueden ir  haciendo ellas mismas su  propio capital.  

  

Desde nuestro carisma seguimos apostando a favor de la mujer adolescente campesina y por las madres de familia, continuando con esa tarea tan amada y querida por María de la Pasión  en  favor de la promoción de la mujer.

                                                                                                                          Comunidad de Curahuasi


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