La vida de los jóvenes: un lugar teológico

 

Todo cambia, cambia el mundo, cambia  el tiempo, cambian las generaciones, los lenguajes son distintos, la música es diferente, mi edad avanza, la cultura se renueva…pero  el gusto y el deseo  de caminar junto a los (las) jóvenes permanecen siempre. Arraigados  en mí, como algo que me impulsa y me plenifica. Espacio al que constantemente regreso porque es un lugar donde Dios se manifiesta sorpresivamente.

La comunidad de Jóvenes sin Fronteras de la parroquia Santa Ana, surgió hace un año a partir de la inquietud de un pequeño grupo de jóvenes que terminaban su confirmación, era como un susurro del espíritu de Pentecostés para seguir manteniendo viva la experiencia del encuentro con Jesús. Poco a poco la idea se fue consolidando viendo la necesidad de ofrecer un espacio propio para los (las) jóvenes donde cada uno se sienta en casa, donde puedan compartir sus sueños, sus dones y en la que puedan desarrollar y compartir su protagonismo y entusiasmo,  de esta manera hemos organizado un equipo de coordinación para iniciar este camino. No ha sido fácil en los inicios por las muchas razones para perseverar todos(as) en la reuniones de cada domingo, pero un numero de 10 jóvenes fieles a su compromiso que siempre asisten sin escusas,  ha hecho que siga apostando por este proyecto de vida.  Han pasado ya más de un año, los aprendizajes han sido muchos, es un espacio donde intentamos vivir la espiritualidad de San Francisco y deseamos servir desde lo sencillo, mantener siempre la alegría y crecer constantemente en la comunión y la fraternidad/sororidad. Estamos constituyéndonos como pastoral juvenil  nuevamente; después de unos años que se dejó de participar en la Pastoral Juvenil Diocesana, ya nos hemos reintegrado a la pastoral juvenil a nivel de la Diócesis de Lurín, porque hay jóvenes que quieren ser la diferencia.

Este tiempo caminar junto a ellos(as)  ha sido una experiencia de descubrir en la vida de cada uno(a) un espacio de manifestación de Dios, un  encuentro con la novedad del espíritu. Acercarme cuidadosamente a sus historias, comprender el proceso de   sus vidas me han dado la posibilidad de encontrarme conmigo misma,  de inventar una nueva mirada  y ver con ojos de ternura y  compasión a todo aquello lo que acontece en la vida de cada joven con la que converso.    Acompañar esta vida es un proceso de mucha  paciencia y empatía,  experiencia de  escucha generativa, he tenido que arriesgarme  a caminar;  en ocasiones caminar al lado, otras veces ponerme detrás, en algunas circunstancias  esperar y acompañar desde el silencio de mi oración, en oportunidades  sostener, animar, alentar, reir, pero siempre estar...

En el proceso de acompañar me he ido convirtiendo en una compañera de sus  historias heridas, en una amiga en sus miles de dificultades que deben asumir, en una confidente en sus crisis emocionales y en una hermana en el proceso de crecimiento humano y de fe… Jóvenes resilientes que se atreven a desafiar al sufrimiento para mantenerse de pie y seguir caminado con esperanza.

Soy feliz al constatar el  maravilloso trabajo de  Dios, con la certeza de que  Él va  tejiendo  la historia de sus vidas, jóvenes que se van liberando y que empiezan a vivir la alegría, la espontaneidad, la solidaridad, la paz, el amor, la fraternidad con sentido de fiesta.   Estoy agradecida por la sorpresa de Dios y su visita constante  en cada joven que encuentro  en mi camino.

 

Hna. Nelly Vargas fmm



“LA FAMILIA ES CUNA DE LA ESPERANZA”


“LA FAMILIA ES CUNA DE LA ESPERANZA”,   este fue el lema de la celebración de los 40 años de la CATEQUESIS FAMILIAR. Domingo  24 de junio del 2018, en la solemnidad de San Juan Bautista; fuimos convocados para participar en un Pasacalle. El recorrido fue en Villa el Salvador, de la Parroquia Jesús Redentor a la Parroquia Jesús Nazareno. Hemos desfilado en ese Pasacalle representantes de las Parroquias en las que llevamos el programa de la Catequesis Familiar de la Diócesis de Lurín.

Cada Decanato iba al frente con la bandera de su respectivo color,  las Parroquias llevaban delante su Banderola  elaborada con materiales  reciclados, para concurso.  El recorrido comenzó a las 9.15 de la mañana. Al final del recorrido, nos encontramos al medio día en una gran explanada, el lugar estaba ambientado con banderines de colores, sillas para todos los  participante, un gran escenario, equipo de sonido, un coro animando a los presentes. Se cantó el Himno de la Catequesis Familiar, el de los Animadores.

 A la una de la tarde llegó Monseñor Carlos García, Obispo de Lurín y comenzó la Eucaristía, concelebrada por varios sacerdotes y la participación de las familias.  Monseñor exhortó a los presentes a continuar con el Programa de Catequesis Familiar en las Parroquias,  la familia necesita de la presencia de Dios a través de la Palabra, poner en sus manos la Biblia, que ella sea su referencia en medio de las dificultades de esta vida. Invitó a que esta fe se siga trasmitiendo a las nuevas generaciones, que entre todos hagamos un mundo más humano, más fraterno.

 El testimonio de muchas familias que pasaron por este programa, las que se sintieron tocadas por el amor de Dios y cambiaron sus vidas, impulsa a muchas parejas guías a continuar comprometidas apostando por el programa de Catequesis Familiar.


Hna. María Elena Ontiveros fmm


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