VEAMOS ALGUNOS TESTIMONIOS DE ELLOS MISMOS SOBRE SU COMPROMISO

 ¡Hemos encontrado una nueva familia!

“Un amigo fiel es un refugio seguro: el que lo encuentra ha encontrado un tesoro. Un amigo fiel no tiene precio, no hay manera de estimar su valor. Un amigo fiel es un bálsamo de vida, que encuentran los que temen al Señor” (Eclo 6, 14-16).

 Nueve desconocidos, iniciamos hace quince años esta asombrosa aventura llamada Fraternidad. Sí, no nos conocíamos a pesar de ser algunos de nosotros amigos y esposos consagrados. Pero teníamos un común denominador: estábamos cautivados por el ejemplo de vida misionera de las Franciscanas Misioneras de María.

 Llevados de la paciente mano en nuestra formación por ellas, el carisma franciscano obró el milagro y así pronto todos, aprendimos a reconocer la pobreza y hacerla nuestra. Veníamos de experiencias de vida tan diferentes, sin embargo, encontramos en el otro, sabiduría, comprensión, paciencia, alegría y cariño. Cada uno, pieza imprescindibleen nuestras vidas ¿Acaso es el pálido reflejo del amor de Dios?

 

 Esta fraternidad ha permitido enseñarnos que no podemos marchar solos en la vida y menos aún en el trabajo de ser cada vez mejores personas y no solo eso, tener el privilegio de ser misioneros. A semejanza de las comunidades de los inicios del cristianismo, nos sostenemos unos a otros para no claudicar ante un  mundo cada vez más organizado en el camino del consumismo y la injusticia. Hemos aprendido también, que esta responsabilidad requiere un gran trabajo y la única forma de hacerlo es amándolo. Que la alegría es la amalgama que une nuestros esfuerzos y así, como no podemos pasar un día sin respirar, tampoco podemos pasarlo sin reírnos de nosotros mismos y del mundo cordial que nos rodea. 

 Esta fraternidad, esta nueva familia, ante tantas gracias recibidas, cada día nos recuerda y en todas las formas, las palabras de San Francisco: “…y dichoso aquel que no es colocado en lo alto por su voluntad y siempre desea estar a los pies de los demás”

 Raquel Soto De Los Reyes de Vega

 

 SYLVIA Y WILLIAM NOS CUENTAN SU EXPERIENCIA AL CONOCER A FRANCISCO

 Desde antes de conocernos, siempre habíamos buscado a Dios en nuestras vidas. Y fue en esta búsqueda donde nos conocimos y enamoramos. Estando recién casados, apoyamos en diferentes lugares, a diferentes personas, y todo esto fue gratificante, pero no nos llenaba; lejos de llenarnos, nos generaba más hambre. Sentíamos sed y no sabíamos cómo saciarla. Teníamos muchas preguntas y ninguna respuesta, miedos, incertidumbres por buscar y no encontrar.

 Decidimos un día, empezar a enseñar matemáticas y lectura a nuestros vecinos, que eran niños de bajos recursos económicos. Probablemente, fue lo mejor que hicimos, porque –sin saberlo- el amor de los niños nos abrió una puerta a Dios. 

 Y fue así, que un día yendo a misa en Yungay, donde vivíamos, conocimos a la hermana Toña, una mujer de trato fraterno, gran carácter y profundo amor a Cristo, ella nos invitó a una reunión para darnos a conocer la Fraternidad Seglar de las Franciscanas Misioneras de Marías. Desde aquel día, despertó en nosotros en gran apetito por Dios y el evangelio. La visitábamos tres veces por semana para recibir clases de formación. Nos introdujo en la espiritualidad franciscana y el carisma de María de la Pasión, leímos vorazmente todos los libros que ella nos recomendó, rezamos con devoción y las horas del día nos quedaron cortas. 

 Esto se reflejó inmediatamente en todo lo que hacíamos, porque la vida se sentía diferente, nuestras prioridades eran otras y hasta nuestros rezos tomaron mas forma. Las clases con los niños ahora tenían un espíritu nuevo, sabíamos darles espacio para expresar su fe, al punto que llegaron a ser ejemplo para todos en el pueblo. También nuestros trabajos se llenaron de este espíritu y nuestra vida ya no volvió a ser la misma.

 

 La experiencia de estudiar el evangelio era vibrante, eran palabras vivas y era tan fuerte e intenso recibirlas en nuestro corazón, que nos enfermamos. Una semana no pudimos levantarnos de la cama, tuvimos fiebre y una gran necesidad de silencio. Luego de pasar este proceso, que se alargó por unas semanas más, aceptamos que nuestro corazón era franciscano. 

Un día decidimos ya no resistirnos más, sacamos nuestra ropa, zapatos, víveres de reserva y demás, y regalamos todo. Las cosas que no pudimos regalar las quemamos. Hicimos una gran fogata en la parte trasera de la casa. Quemamos el pasado y libres, sin pesos ni ataduras abrimos nuestros brazos para recibir una vida nueva. Dios se encargó que realmente fuera así, tuvimos que dejar Yungay para ir a Lima, donde empezamos un trabajo nuevo, nos acercó personas que nos miraban a los ojos y no se fijaban en nuestro aspecto, 11 ni notaban si la ropa que usábamos era bonita o apropiada, personas que escuchaban la profundidad de nuestras palabras y no la amenidad en nuestra conversación. 

 La semana pasada hicimos el compromiso para ser miembros de la Fraternidad Seglar de las Franciscanas Misioneras de María, hemos dejado muchas cosas y personas atrás. Ahora vivimos con simpleza, con pocas cosas y pocas personas. Sin embargo, nos sentimos llenos, alegres y completos con lo que hacemos. ¿Preguntas? ¿Incertidumbres? no tenemos ninguna. Ahora queremos dar respuestas a Dios y al llamado que Él nos hace. 

 Sylvia y William 


 EN YUNGAY, TRES HERMANOS DE LA FRATERNIDAD SEGLAR HACEN SUS PROMESAS.

 El 8 de octubre, Lucy Sánchez y el matrimonio, Silvia y William, en una sencilla ceremonia en nuestra casa, quisieron, después de unos años de preparación, comprometerse a vivir el carisma FMM, viviendo, desde su familia y en su trabajo, en sencillez y humildad, el espíritu franciscano. En un momento de la celebración eucarística, pronunciaron sus promesas. Seguidamente H. Provincial, les impone la Tau y les entrega los Estatutos de la Fraternidad Seglar, como regla de vida.

 Al terminar la Eucaristía, celebrada por el P. Marcos, párroco años atrás, continuamos con un gozoso compartir con los familiares y asociados. Era la primera vez que la fraternidad seglar de Yungay, va a tener asociados ya comprometidos con unas promesas que les exige un estilo de vida concreto: el carisma FMM. . Estaban tan felices y animados de lo que acababan de hacer que quisimos hacerles unas preguntas: ¿ Qué es lo que más les atrae de nuestro carisma? Silvia responde sin titubear: La contemplación eucarística, la presencia de Dios que se acerca a nosotros… Y a ti William…? La pobreza, el despojamiento de Francisco que sabe acercarse a las personas para dar y también para recibir, eso es la misión… Y ¿Cómo ven a María de la Pasión y Francisco ya que conocen su vida? Silvia: me atrae la persona de María de la Pasión, una mujer de fe, misionera. 

La veo como la versión femenina de San Francisco. Creo que hizo una revolución, pero con amor. Es muy actual, es mujer de nuestro tiempo… William; Veo a Francisco como el hombre que se despoja de todo. A María de la Pasión como una mujer luchadora, que sabe llevar a la misión sus cualidades de mujer. La veo como una complementación de S. Francisco, es como que añade la parte femenina… A Lucy, a la que ya le hicimos anteriormente varias preguntas, le decimos: Lucy, ya has hecho tus promesas, dinos ¿qué es lo que más te ha emocionado de la ceremonia? 12 Ha sido el momento de las promesas. 

Ya me había preparado con un retiro donde la Hna. Toña me había motivado para asumir este compromiso. Se que es un compromiso fuerte. Le doy gracias a Dios y le pido fidelidad para vivir estos elementos del carisma cada día… Gracias Lucy, Silvia y William, que María de la Pasión y San Francisco les ayude a vivir eso que hoy con tanta alegría han prometido a Dios.

 Comunidad de Yungay 


 LA FRATERNIDAD DE IQUITOS NOS DICE: 

 Paz y bien 

 Les escribimos desde Iquitos-Perú, somos la fraternidad seglar de las F.M.M. que lleva por nombre “BEATA MARIA ASUNTA”. Esta fraternidad fue madurando poco a poco, y se consolido en la celebración de los cien años de la muerte de nuestra fundadora MARIA DE LA PASION; ya que muchas de ellas son ex alumnas del colegio SAGRADO CORAZON, otras compañeras de trabajo y otras que tuvimos la suerte de compartir su carisma en las distintas parroquias en la que estuvieron las hermanas Franciscanas Misioneras de María. Y gracias a la decisión de la hermana Andrea Orsi que nos impulsó a unirnos y así formar la fraternidad, que al comienzo fuimos siete (07) y ahora somos catorce (14), las cuales nos reunimos cada quince días ya que somos de distintas parroquias. 

 Cada una de nosotras trabajamos como agentes pastorales en nuestras respectivas parroquias, por ejemplo: PARROQUIA SANTA ROSA DE LIMA:-Hermelinda Arriaga Vda. De Villa, como coordinadora de liturgia. Luz Mery Doza y Bertha Zamora miembros de liturgia; Margarita Reyes, coordinadora de catequesis; Julia Ochoa, coordinadora de obras misionales pontificias. PARROQUIA SAN MARTIN DE PORRAS:-Consuelo Chu, Dona López, Rosa Valera, miembros del equipo pre-bautismal. PARROQUIA SAN AGUSTIN:-Edith Mesia, coordinadora de zona. PARROQUIA SAGRADA FAMILIA:-Juana Cabrera, coordinadora de pastoral universitario. PARROQUIA NUESTRA SEÑORA DE LAS MERCEDES:-Alejandrina Suarez, coordinadora de zona. Dalia Jarama y Elizabeth Vacaya, por el momento y por distintos motivos están separadas por viaje o por motivo de salud. FUERON DE LA PARROQUIA SANTA CLARA:Cleo y Sergia, que por motivos de trabajo se encuentran fuera de la ciudad y sé que donde están tratan de vivir y compartir el carisma de las FMM.

 Nuestras reuniones se conforman de oración, lectura bíblica, reflexión compartida e información de las últimas novedades que cada una cumple en sus respectivas parroquias, o documentos referentes a la Institución. 13 También participamos en algunos momentos de adoración al Santísimo, para pedir por las necesidades más urgentes de nuestras familias y comunidades o para ayudarnos mutuamente y/o para alguien que lo necesita; realmente es una alegría y una bendición poder compartir con las hermanas de la congregación el carisma que nos mueve a seguir adelante ya que casi todas tenemos experiencias vividas junto a las hermanas F.M.M.

 Nos despedimos con un saludo cordial y cariñoso a todas las demás fraternidades del mundo. Unidas en oración, fraternidad seglar F.M.M “MARIA ASUNTA”


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